DEL MÉXICO INDEPENDIENTE A LA CONSTITUCIÓN DE 1857

 💛DEL MÉXICO INDEPENDIENTE A LA CONSTITUCIÓN DE 1857💛

El nacimiento de México a la vida independiente. 






A lo largo de la historia de nuestro país se han ido definiendo nuestras leyes. Comencemos con el momento en que México surgió como nación, es decir, con la Guerra de Independencia.

Es muy común que las leyes surjan durante este tipo de guerras. En 1810 España era dueña de nuestro territorio. Obviamente, las leyes que regían a la sociedad beneficiaban sobre todo a los españoles. Pero ese año, el cura Miguel Hidalgo formó un ejército y se levantó en armas con el deseo de hacer de México un país con leyes propias que beneficiarían a las mexicanas y mexicanos.

El México Independiente hubo que instituirse como Imperio conforme los Tratados de Córdoba que, a su vez, representaban el espíritu del Plan de Iguala propuesto por Agustín de Iturbide. Así, a unos cuantos días del triunfo independentista y en aras de instaurar al Estado como monarquía constitucional moderada, la Junta Provisional Gubernativa, en su sesión del 22 de octubre de 1821, analizó la posibilidad de reformar el sistema fiscal de la nueva nación. Sin embargo, ningún cambio fue propuesto, pues de acuerdo al artículo 14 de los Tratados de Córdoba, dicha Junta sólo discutiría los problemas más urgentes, y la forma administrativa del erario del nuevo país no era una ellas. Respecto de esta ingenua y desatinada decisión podemos advertir dos cosas.

En 1813, varios años antes de que los españoles fueran derrotados, el jefe principal de nuestras tropas, Don José María Morelos, reunió a un grupo de personas a discutir qué leyes nos regirían cuando ganáramos la guerra. La principal conclusión fue ésta: por ley, México sería un país independiente de España, gobernado por el pueblo, sin esclavos ni diferencias raciales; donde todos podríamos ser dueños de terrenos, casas o cualquier tipo de propiedad, y donde todos seríamos iguales ante la ley.

Morelos y su ejército fueron derrotados y sus leyes, por lo tanto, jamás llegaron a aplicarse tal como estaban escritas. Sin embargo, lo que ellas proponían inspiró más adelante a muchos hombres. Es decir, existen ciertas leyes que nunca entran en vigor pero, como creemos que son justas, su propósito sigue presente durante mucho tiempo.

España fue derrotada y las mexicanas y mexicanos decidieron poner en el gobierno a un emperador. Las cosas sucedieron así en 1822 se reunieron en la Ciudad de México un centenar de diputados elegidos de manera indirecta (esto quiere decir que sólo eran representantes de las corporaciones y juntas de notables del país) y se iniciaron largas e inútiles discusiones entre los que defendían un proyecto republicano, los que querían un monarca español y los que apoyaban a Agustín de Iturbide como emperador de México. Finalmente Iturbide logró que lo eligieran emperador.

El proyecto de gobierno de Iturbide incluyó la idea de crear un Senado que participara en la elaboración de las leyes. Sus características serían las de representar fundamentalmente a las clases más altas y a las provincias que integraban el territorio nacional. Se trataba de un Senado compuesto por nobles, arzobispos, poseedores de títulos, etcétera, es decir, se concebía al Senado como una especie de Cámara Alta, integrado por representantes de los grupos más privilegiados social y económicamente. Sin embargo, dicha idea de Senado no se llevó a cabo y, a pesar de que se aprobó que el Imperio fuera constitucional y hereditario, Iturbide decidió disolver el congreso, debido a sus múltiples problemas con él.

Iturbide decidió disolver el congreso, debido a sus múltiples problemas con él.

Santa Anna se rebeló contra el Imperio exigiendo la inmediata reinstalación del Congreso e Iturbide tuvo que abdicar el 20 de Marzo de 1823. Su imperio había durado soló diez meses.

EL congreso comenzó a funcionar de nuevo. Los diputados, que en aquel entonces sólo representaban a ciertos grupos de la sociedad, se reunieron para debatir sus diferentes puntos de vista y tras muchas discusiones, se concluyó que México no sería un imperio.

 El uso de los términos “internacionalización”, “globalización” o “mundialización” ha dado lugar a un amplio debate que trasciende el ámbito académico. Mientras unos piensan que ellos son sinónimos, los otros subrayan diferencias significativas acerca del mundo contemporáneo. Como sea, todas las interpretaciones coinciden en un punto: la revolución científica y tecnológica ha transformado a la sociedad en un grado y profundidad insospechada. En general, hay una extensa preocupación por los aspectos económicos, financieros o, incluso, por las corrientes migratorias en nuestro continente, pero no hay una reflexión suficiente respecto a la educación y, en especial, a la universidad como factor clave en cualquier proceso de modernización, lo cual me parece indispensable. Pues bien, aceptando que el conocimiento de esa nueva realidad depende de la construcción Rafael Cordera Campos ** de categorías adecuadas, es verdad también que reuniones como ésta nos aproximan a dicho objetivo. Me parece un ejercicio útil revisar algunos de los temas que en materia de educación nos julio - diciembre, 2006 Universidades 32 preocupan en el mundo iberoamericano, tomando en cuenta los planteamientos que ya se han hecho por parte de otros amigos y colegas, seguro de que este intercambio nos retroalimenta a todos. Como simples ciudadanos cada vez somos más conscientes de que vivimos en un mundo que se ha globalizado: el fenómeno toca ya todos los aspectos de la vida social, la economía en primer término. Como nunca, los procesos culturales educativos trascienden las fronteras y, apenas sin sentirlo, se “globaliza” también nuestra percepción del mundo. Las nuevas tecnologías y su aplicación al desarrollo de la producción, las finanzas y los servicios, entre otras áreas, han impuesto un ritmo de vértigo a los asuntos humanos.

 


 En pocos segundos nos enlazamos con países remotos, hablamos e investigamos de un lado al otro del planeta. Tenemos herramientas que nos permiten ver, escuchar y leer en tiempo real lo que se hace, dice o escribe en cualquier parte del planeta; incluso la medicina se vale de ellas para mejorar la calidad de los servicios que los profesionales imparten en cualquier lugar, por aisla Educación y globalización * 1112 julio - diciembre, 2006 Universidades 32 do que parezca. Lo mismo ocurre en otros campos científicos o humanísticos, cuya disponibilidad favorece, a su vez, la investigación. La navegación en el ciberespacio pone a nuestro alcance informaciones y conocimientos que en otras épocas tardaban años en difundirse. Estamos, pues, ante una auténtica revolución del conocimiento, incomparablemente mayor y más profunda que otras ocurridas en la historia. Aunque estos cambios son positivos y ya se hacen sentir incluso en la vida diaria, aún desconocemos a ciencia cierta hacia dónde nos llevará esta revolución en marcha y cómo transformará a las sociedades y sus paradigmas. Es como si nos hubiéramos subido a un tren en movimiento sin tener idea de cuál es el destino final. En este campo es mucho lo que aún debemos estudiar. Por eso mismo, en términos de la educación es importante reconocer el significado de las nuevas tecnologías.


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